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jueves, 25 de febrero de 2010

I don´t believe you

Para alguien como yo, para quien las palabras sirven para estructurar su vida y definir sentimientos, es difícil no creer las tuyas y sin embargo, no te creo.

Me aferro a lo que me dicen tus ojos, tus silencios y tus gestos, pero es como negarme a mí misma, así que repaso tu discurso y ahí también encuentro vacíos y contradicciones, simples frases que para ti no son nada y a mí me siguen sosteniendo en esta fantasía que sólo busca ser realidad.

Tú no tienes la culpa de que no te crea, del mismo modo que no creo en imposibles, ni de que me aferre a la sospecha de una duda cuando la única certeza que debería bastarme es mirar a mi lado y no verte.



Quien sabe si al mismo tiempo que te mentía me engañaba a mí misma cuando te escuchaba, pero vuelvo a repetirte, que no eres culpable de que yo haya descubierto que el amor no es realmente ciego, sino sordo... ni de que esta sordera crónica me siga manteniendo en pie, buscando un futuro en el que la voz que pronuncia las palabras que hoy no creo me despierte cada mañana.

viernes, 26 de septiembre de 2008

8 de Diciembre del 2002

Acabas de colgar el teléfono (ha llegado tu padre y las cosas no están muy bien), en el aire dos preguntas: ¿Por qué terminó la relación? Y ¿qué dijeron mis ojos aquel día en Córdoba que tú no supiste leer?

Enfrentarme a esto supone enfrentarme también a mis sentimientos, que como habrás comprobado hasta hace sólo diez días no estaban nada claros. Pensaba que no podía olvidarte, cuando en realidad lo q pasaba era que no quería hacerlo, y ahora, por fin, deseo “romper” con mi pasado, verte como una amiga y no plantearme ni esperar un futuro juntas.

Creo que nuestras vidas son “paralelas”, en el sentido que somos dos calles muy próximas una a la otra pero que nunca podrán cruzarse, y lo que ambas buscamos es una perpendicular.

Cuando me pongo frente al ordenador y me planteo mandarte esta carta lo primero que se me pasa por la cabeza es que estoy traicionando a Carla, que ninguna de las frases anteriores deberían haber sido plasmadas, porque así únicamente circularían dentro de mí y no cabría la posibilidad de que llegases a ellas. Es como si al leer todo esto temiese abrir la herida, y entrometerme de repente en una vida que no m corresponde, por otro lado me siento tan estúpida y tan ególatra al creer que puedo llegar a hacerlo!!.

En muchas ocasiones, como tú, me he preguntado el por qué de lo que m ha sucedido, y sé que algunas de esas respuestas las tienen la gente que me rodea, y tanto para bien como para mal, pasado un determinado tiempo, ninguna me afectaría excesivamente; contigo era diferente porque no te dejé en el ayer, y aunque todavía necesito horas, días, semanas, quizá meses e incluso años estoy convencida que superaré esa etapa. Al fin y al cabo fuiste mi primer amor y ese nunca se olvida.

10 de Enero del 2003
“Tratar de olvidar es querer recordar para siempre”

lunes, 24 de marzo de 2008

12 de Noviembre del 2002

“No te enamores dos veces de la misma persona, la segunda sólo lo haces del recuerdo”

Cada vez que me asaltaban dudas sobre mis sentimientos recurría a esta frase, creo que en mi caso es muy acertada. Hace un año que hablamos esporádicamente, primero con rencor y más tarde con ciertos toques de indiferencia fingida. La distancia y el “miedo” a que no aprobaras algunos de mis comportamientos hizo que no conocieras una parte de mi vida cotidiana, que si bien era la más superficial también pertenecía a mi mundo y tenías derecho a saberla: sabes muy poco de Elena de fiesta, de Elena con unas copillas de más, d Elena y sus amigas, de que significan para mí los rollos de una noche, de que valor le doy a un “te quiero”… y todavía sabes menos de Elena estos últimos meses: de mis ataques de ansiedad, de mi soledad, de mi necesidad de afecto, de mis recuerdos olvidados, de las veces que te he pensado, que t he llorado, y sobre todo de las veces que te he echado d menos, de mi complejo de clinex (usar y tirar), de mis relaciones no tan sentimentales y más sexuales, de mis risas, de mis ganas de probarlo todo, de Natalia, de la gente que se ha ido y que se ha quedado, de mis complejos físicos ya casi esfumados, de mis temores ya no tan escondidos…

No sé por qué me sigue importando tanto lo que pienses de mí; no sé por qué una crítica tuya a algunos de mis actos me duele e influye de manera extrema; no sé por qué sólo puedo mostrarte mi lado más profundo y espiritual, ese que soy incapaz de enseñarle a los demás, y no mi base más humana, despreocupada y dicharachera.

Con esto sólo quiero decir que hay algunas cosas que no compartimos como pareja y muchas que desconocemos desde que intentamos, sin éxito (salvo en contadas ocasiones), ser únicamente amigas. Cuando en días como hoy mi alma añora la tuya mi cabeza frena a mi corazón porque se da cuenta de que “nosotras, las de ahora, ya no somos las de entonces”.

Puede que sólo esté alimentando un recuerdo y el “amor” que creo sentir es hacia la Rebeca de hace tres años. Tengo muy claro que hemos cambiado en muchas cosas, sobre todo en la forma de afrontar la vida, y entonces, me refugio en la frase que daba pie a esta carta, y mi alma se consuela pensando que su mitad, la que le corresponde en el presente, sigue por ahí perdida en un rincón del planeta, quien sabe si también echando de menos aquella otra vida en la que fueron una sola. Pero todo es tan relativo… nuestra esencia permanece con y frente al paso del tiempo, es nuestra forma de ser la q varía, madura y se moldea a las circunstancias, según esto ya no soy capaz de distinguir si sigo enamorada de todo lo que rodeaba la relación y de como fue o del centro de la misma, es decir, tú.

Hace dos días me dijiste que los cuerpos pueden unirse pero no fundirse, y aunque la unión carnal puede ser muy placentera e incluso necesaria prefiero la distancia física y la fusión de las almas.

11 de noviembre del 2002

Me he dirigido a ti infinidad de veces, he empezado decenas de cartas que nunca han encontrado final o destino, y todas marcadas por la estúpida manía de controlar cada palabra, de no dejar salir sentimientos confundidos o dar a entender cosas q ni yo misma se si existen.

El ir a ver a Ali ha sido la excusa perfecta para reencontrarme con una parte de mí misma, se supone que eres mi pasado, y digo se supone porque desde el momento que dije “adiós” siempre había tenido la completa convicción de q serías mi futuro.

Terminó la relación y desde entonces he imaginado y recreado en mi cabeza un nuevo encuentro, que yo consideraba el definitivo. Aunque no lo he compartido con nadie sé que mi Otra Parte eres tú pero ni entonces ni ahora era el momento para estar juntas, puede que tampoco sea esta vida.

Estoy segura que la decisión fue la correcta y ha sido este fin de semana cuando todas las dudas que estaban en el aire han comenzado a coger forma, he estado 12 meses intranquila, sabiendo que algún día tendría que volver a enfrentarme a ti y pedirte que volvieras a mi vida, que me siento incompleta e incomprendida, que es contigo con quien quiero dormir cada noche y con quien quiero compartir mi existencia; y mientras a cada segundo me voy dando cuenta de la falta que me haces espero más intensamente si cabe que me esté equivocando, y q otra parte de mi alma aparezca, y dejarte en el lugar que te corresponde: el ayer; no tener q recurrir a tu recuerdo cuando me siento sola, no buscarte en cada rincón de mi cuarto, poder desprenderme de lo que significaste para mí y verte como lo que eres: algo que fue y no será.

Cada vez que vuelves a pulular por mi cabeza, cada vez que siento que uno d mis latidos te pertenece lucho contra ti y no m abandono a tu recuerdo porque entonces iría hasta donde estuvieses para pedirte que m quieras. Creo que poca gente se ha dado cuenta de lo dentro de mí que todavía estás, creo que ni yo misma soy consciente muchas veces, pero es que la “niña fuerte” necesita de tu mano para seguir andando, ojalá pudiera bastarme con mis propios pies.

Me ha costado menos de lo que esperaba enfrentarme a la realidad, pero también me ha costado darme cuenta de q soy más humana de lo que me gustaría: creía que estarías ahí siempre y que yo sería muy capaz de vivir sin ti, y que en el supuesto caso de no serlo tú seguirías a mi lado. Me alegro de haberme dado de frente contra el muro. Ahora soy yo la que t espera aunque no lo reconozca, pero no es una espera con desdicha y tristeza, no voy a quedarme sentada esperando que vengas a buscarme, voy a seguir andando como hasta ahora, a refugiarme en lo q tengo y conocer cosas nuevas, y si realmente eres tú volveremos a encontrarnos.

Tampoco voy a luchar por ti, al menos mientras estas sean las circunstancias que nos rodean, no voy a darte pie a que pienses que dejarlo fue un error y ahora me arrepiento, porque no lo fue. Míranos entonces: nuestra inmadurez, nuestras paranoias mentales, nuestra feliz-infelicidad, nuestros miedos, mis ganas de vivir demasiado y tus no tan ganas, nuestra homosexualidad conyugal recién estrenada, los cambios de vivienda y estudios, tu familia, mi infidelidad, el no saber afrontar el paso enamoramiento-amor, las dudas, los silencios, rencores, lo q nunca dijimos y deberíamos haber dicho… y todo eso alrededor de un amor como jamás, al menos en mi caso, había ni he sentido. Una vez me dijiste q serías más feliz sin mí, creo q tu misma t has reafirmado en eso con el paso del tiempo y la verdad es q mi vida en muchos sentidos también ha sido más fácil.

martes, 4 de marzo de 2008

Lo que fue y lo que no será

Supongo que ya es demasiado tarde para muchas cosas, pero intentaré explicarme, creo que en el fondo la razón de todo no es mala, saber que alguien te ha querido hasta la locura y que le dolía el corazón cuando te abrazaba, que se acostaba pensando en ti, para soñarte y volver a levantarse con tu imagen en la cabeza no deja de ser algo bonito, pese a no ser correspondido, porque dentro de lo que cabe lo que he sentido por mi parte ha sido tan real y tan inalcanzable que a veces traspasó el simple dolor y ya no sentía más allá de mis momentos contigo.

Que me enamoré creía que estaba claro, supongo que tú pensarías que tenía ratos de confusión porque yo tampoco te quería hacer pensar lo contrario temiendo que salieses corriendo por no dañarme, por no poderme dar lo que buscaba por el sencillo motivo de que tú no sentías lo mismo y sobre todo porque para ti yo era tu amiga y nunca he dejado de serlo… hasta ahora. Para mí estaba por encima otra clase de sentimientos, siento que haya sido así, no es algo que haya podido controlar.

Cuando eres la tercera en discordia, pese a ser de forma inconsciente, esperas que algo cambie… ¡ya ves! ¡qué tontería! Yo sólo me conformaba con saber que lo que había entre nosotras no era únicamente morbo, atracción, pasar un rato… y claro, ahora me dices que soy y he sido tu amiga en cada momento… creo que es lógico que me pregunte ¿qué ha significado todo esto para ti? ¿qué he sido? ¿qué soy? ¿en qué nos hemos quedado? ¿besos, sexo y… ya?

Me pides que me ponga en tu lugar y lo hago, y puedo entender que te dije cosas muy duras como… amante, que para mí lo que salió esa noche nada tuvo que ver con la amistad. Ahora yo te pido, no que intentes pensar como yo, sino que sigas haciendo de amiga e imagines que esta historia la he vivido con una chica de Madrid a la que conozco desde hace años… ¿qué me dirías si me hubiese pasado esto con otra?

No me sirve de nada a estas alturas decirte cuanto o cómo te he querido… ya no importa, pero supongo que me conocerás lo suficiente como para saber que por mi parte soy perfectamente capaz de “borrar” estos casi dos años y volver al mismo punto amistoso, de que me llames para contarme tus broncas con Santi o las cosas del trabajo, por el momento nada de me gusta fulanito o menganita, por favor, mi autoestima está bastante resentida ahora mismo… pero depende de ti, yo ya no tengo fuerzas.



Me quedo con las ganas de los besos que no te he dado, de las miradas que se escaparon, del recuerdo de las mañanas al otro lado de la cama, de los te quiero que se clavaron entre baños y sábanas, de tus manos en mi espalda, de los gestos que se escondieron de miradas ajenas...

TQM (hoy como amante, a partir de este post como amiga)

sábado, 19 de enero de 2008

Me lo prohibí mil veces

Hay veces en las que me gustaría escapar, desaparecer y dedicarme a viajar, conocer gente sin implicarme, el tiempo necesario para dejar un buen recuerdo en la memoria de alguien… sin compromisos, sin ataduras, sin miedo a que la decisión de marcharse la tome el otro, sabiendo que tú tienes las riendas, que por una vez depende de ti, que no harás daño con tu ausencia… pero de qué me sirve ser una huella en la arena si lo que quiero es aferrarme a ti, si ya te tengo clavada, si vaya donde vaya estarás presente, si te siento en cada rincón de mi cuerpo… si sé que tienes mi corazón en tus manos aunque un nudo se me ponga en el estómago…

Me lo prohibí mil veces, me limité a dejar que las cosas pasaran, estaba preparada para todo, creyendo saber que quien se acercase a mi vida no tendría nada nuevo que ofrecerme, preparada para no enamorarme, para disfrutar de lo carnal y trivial, para desenvolverme en el mundo como una sombra más, preparada para todo… menos para ti.

Y ahora ya es tarde, ahora mi tiempo lo marcas tú, el día y la noche no existen, sólo el estar o no estar contigo, verte, notar el pulso acelerado cuando suena un mensaje, dejar escapar una sonrisa cada vez que algo o alguien me habla de ti… limitarme a sentirte, a ver como poco a poco te apoderas de aquello que nunca quise volver a ofrecer a nadie, con heridas por cerrar, cicatrices y algún roto que todavía duele… Sé que no está en perfectas condiciones, que muchas veces no entenderás mis miedos, mis rayadas o incluso mis silencios, en otras ocasiones ni siquiera seré capaz de explicártelo… pero es todo tuyo.