viernes, 9 de abril de 2010

¿Alguien quiere una cerveza? Elektra – I don´t do boys

No se si me gusta más el vídeo o la canción, pero como las imágenes no necesitan explicación mejor os cuento que la canción se titula “I don´t do boys” que viene a ser “No me acuesto con chicos”. Sus intérpretes son la banda islandesa Elektra.



No ha resultado nada fácil encontrar información de estas chicas, sólo os puedo decir que el año pasado se presentaron para representar a su país en el Festival de Eurovisión con “Got no love” y que se definen en MySpace como un grupo de electro-rock.

A mí desde luego, Nana (vocalista y guitarra), Eva (bajo y guitarra), Dísa (batería), Brynhildur (vocalista y guitarra) y Linda (teclado, sitetizadores y vocalista) han hecho que a falta de otra cosa me esté tomando una cerveza mientras escribo este post.

Si quieres leer la letra en inglés y en español de “I don´t do boys” puedes visitar la web de Lesbicanarias.

BolloNoticias: ¿De dónde viene el término bollera?

Últimamente tengo abandonada la temática lésbica general y me estoy centrando demasiado en mí lesbianismo particular, una introspección que no viene mal en determinadas épocas, pero que para quien lo lee puede resultar extremadamente aburrido... así que hoy nace “BolloNoticias” y espero que ninguna se sienta ofendida con la expresión porque al fin y al cabo, la etimología de “Bolleras” es bastante curiosa, no sé si cierta, pero ¿qué coño? A mí me gusta.

Se suponía hasta hace unos años que “bollo” hacía referencia a cuestiones gastronómicas-festivas (amasar “bollo” ajeno, para que nos entendamos), pero desde el 2003 hay quien defiende que su origen está en “boyera”, referido tanto a las mujeres que tiran carros de bueyes, actividad considerada masculina, como en las antiguas sacerdotisas que milenios antes de Cristo realizaban la misma tarea y celebraban ceremonias religiosas en las que las únicas participantes eran mujeres. De hecho, la “constelación boyero” fue bautizada en un principio como “boyera”, luego llegó el machismo católico religioso y decidieron ponerle un nombre más acorde a sus creencias “varoniles” y quitar toda referencia femenina.

Breve inciso: podéis echarle un vistazo a esta entrevista a Félix Rodríguez, autor del primer diccionario gay-lésbico español.

Una vez aclarado el término para que no parezca despectivo, sólo deciros, que esta nueva sección recogerá algunas de las noticias sobre la homosexualidad femenina aparecidas en los medios de comunicación que más me hayan llamado la atención. Anteriormente, hacía una valoración “crítica” de las mismas y las comentaba, pero en la actualidad mi tiempo por desgracia es limitado para tanta información, aun así, algo se hará. Ya me diréis qué os parece.

jueves, 8 de abril de 2010

Inspiración

Es lo único que tenía que nunca ha sido mío, iba y volvía a su antojo, aparecía en labios de una noche, en el fondo de un vaso de ron con coca cola, en una mirada, en el rellano de una escalera, en un vagón de metro, pero sobre todo, en mis insomnios.

A veces venía y se alojaba en mi garganta, me hacía gritar hasta quedarme afónica; otras, se adueñaba de mi entrepierna y se iba de juerga, regresaba de madrugada borracha, cachonda, perdida y con ansias de lamer los cuerpos que le habían rozado sin querer, sin saber que justo al lado tenían una bestia capaz de devorarles la carne hasta los huesos, sin más hambre que el puro deseo desmedido de quien no encuentra agua que le quite la sed.

En ocasiones, se vestía de rosa, se ponía un lazo en la cabeza y dibujaba corazones en el aire... andaba como a saltitos por mi casa, pero ella prefería decir que “levitaba”, que así sonaba más poético. Llenaba todo de flores, sonaban canciones horteras a cualquier hora y se mantenía en un estado de duermevela, que lógicamente, ella prefería llamar “ensoñación”. Lo peor es cuando despertaba y se arrancaba la ropa a tiras, me arañaba por dentro, reabría mis heridas, destrozaba a patadas la coraza que tanto tiempo me costaba construir, me escupía, me insultaba y terminaba en un rincón, desnuda, llorando como una niña pequeña. Después de su última crisis, desapareció.

Han sido muchos años con ella y la verdad que pese a sus caprichos terminé cogiéndole cariño... de hecho, la sigo esperando cada amanecer y nunca llega. Hoy por fin se ha dignado a escribirme una postal, no lo había hecho antes: “Me encontrarás en el callejón sin salida de sus piernas buscando la forma de llegar a su alma y vestirme nuevamente de rosa”

martes, 6 de abril de 2010

¿Hasta dónde llegarías por un sueño?

Hay una persona que ha sido parte importante de las letras de este blog y que siempre me abre ventanas a nuevas perspectivas, en esta ocasión en forma de vídeo.

Es un corto de Pixar que se titula Kiwi! Pero no la fruta que favorece el tránsito intestinal como los yogures de Coronado, sino el ave “Apterix”, que significa “sin alas”... Ya me diréis si no es una putada ser un pájaro y no poder volar y es que esta especie, autóctona de Nueva Zelanda, tiene unas minúsculas alas bajo su plumaje pero morfológicamente no pueden emprender el vuelo.

Nuestro protagonista, sin embargo, no quiere perderse esa sensación y está dispuesto a hacer lo que sea necesario, por lo que no duda en crear una realidad paralela que le permita alcanzar su sueño, aunque el desenlace pueda ser fatal...



Uno de los comentarios donde lo he encontrado es: “Jo, qué dramón, ¿pero hasta ese punto merece la pena? A veces no podemos conseguir todo lo que deseamos...” y quizá lleve razón... por eso la existencia se trata de elecciones, en este caso ¿vivir sin haber volado nunca o morir volando? Yo tengo muy clara mi respuesta... y tú?

lunes, 22 de marzo de 2010

No te diré...

No te diré que esta noche te he besado,
No te diré que al menos una vez por semana mis manos se aprenden tu cuerpo de memoria
No te diré que te echo de menos
No te diré que busco canciones sólo para encontrarnos en ellas
… y que muchas de ellas avergüenzan hasta a mi parte más hortera
No te diré que me dejo el móvil en casa para evitar tentaciones
No te diré que escribo cartas que nunca mando
No te diré que tu nombre aparece en siete de diez conversaciones
No te diré que “eres mi rincón favorito de Madrid”
No te diré que te pienso más de lo que debería...
… ni que te sueño, imagino o recuerdo.
No te diré que me duermo abrazada a la almohada repasando el “día D”
No te diré que sonrío siempre que sé de ti
No te diré que contengo nueve de cada diez impulsos
No te diré que he tenido la oportunidad de besar labios que no son los tuyos y no he podido
No te diré que me asusta asustarte
...y que es precisamente la razón por la que no te diré que me muero por decirte tantas cosas.

domingo, 14 de marzo de 2010

Hasta que el cigarro se consuma

En mi trabajo hay un rincón para fumar con sofás y vistas a la ciudad, normalmente siempre hay gente, pero incluso cuando no es así me voy a las escaleras de emergencia y apoyo la espalda contra la pared, entonces enciendo el cigarro, doy la primera calada y soy consciente de la música, a veces no pasa nada y otras, suena Amaral.



Sonrío y pienso en ti. Intento imaginar qué estarás haciendo tú al otro lado y si alguna vez se cruzarán nuestros pensamientos sin que seamos conscientes...

Si estuviésemos en una serie la cámara habría atrapado justo el momento en el que esbozo la sonrisa y se habría ido a Madrid para grabarte a ti... ¿haciendo qué? Puestos a imaginar en positivo, quizá frente al ordenador viendo alguna de mis múltiples huellas en Internet y quizá, también sonriendo. Como es lógico, la canción seguiría sonando mientras aparece un primer plano tuyo y de la pantalla... la gente que lo estuviera viendo no necesitaría más, porque ya sabría que significaba todo incluso sin que nosotras mismas lo sepamos.

Ese es el poder que tiene la “ficción” frente a la realidad, la omnipresencia de un “ojo” que todo lo ve, como Gran Hermano, pero los “personajes” sólo saben de sí mismos, de sus sentimientos, ilusiones y esperanzas... no saben lo que sucede más allá de lo que alcanza su vista y sólo les queda, como a mí, imaginar y sonreír, al menos, hasta que el cigarro se consuma.

jueves, 4 de marzo de 2010

La elegancia del erizo

“...No podemos dejar de desear, y ello nos magnifica y nos mata. ¡El deseo! Nos empuja y nos crucifica, llevándonos cada día al campo de batalla donde, la víspera, fuimos derrotados, pero que, al alba, de nuevo se nos antoja terreno de conquistas; nos hace construir, aunque hayamos de morir mañana, imperios avocados a convertirse en polvo, como si el conocimiento que de su caída próxima tenemos no alterara en nada la sed de edificarlos ahora; nos insufla el recurso de seguir queriendo lo que no podemos poseer y, al llegar la aurora, nos arroja sobre la hierva cubierta de cadáveres, proporcionándonos hasta la hora de nuestra muerte proyectos al instante cumplidos y que al instante se renuevan. Pero es tan extenuante desear sin tregua...

Muriel Barbery